Carla Bonomini

La creatividad es un camino a veces olvidado que nos conecta con nuestrx niñx interior. Carla tiene la brújula para ayudarnos.

¿Viviste de pequeña en un contexto que se te estimulaba creativamente? ¿Qué recuerdos tienes sobre tu acercamiento al mundo del arte?

Cada vez que pienso en mi niñez en relación con el arte pienso en mi abuela Natalia. Los miércoles me liberaba del colegio al mediodía y recuerdo con muchísimo cariño todas las salidas que mi abuela planificaba conmigo: íbamos al teatro, al cine, a clases de pintura, hacíamos manualidades, nos disfrazábamos. Me acuerdo específicamente de un juego que teníamos los días que me quedaba a dormir en su casa: cuando me iba a acostar yo le pedía “el cuento de las buenas noches”, que consistía en darle una palabra y que a partir de eso ella invente una historia para contarme. No sé de dónde las sacaba, pero generaba conexiones increíbles en dos segundos y eso siempre me maravillaba. En retrospectiva creo que mi conexión tan cercana e intensa con la creatividad en lo cotidiano estuvo fuertemente influenciada e incentivada por ella, que inventaba mundos enteros solo para mí.

Ya de adolescente ¿te fue simple decidir qué carrera estudiar o qué camino seguir?

Más o menos. Mi colegio tenía una fuerte orientación en ciencias y letras, a lo que se le daba muchísima importancia, y la parte artística quedaba bastante relegada a un segundo plano. Yo de alguna manera de adolescente sentía que tenía que elegir una carrera redituable, algo que me permitiera insertarme en el mundo laboral sin mucha vuelta, y lo único más o menos creativo que me permití desear a esa edad fue la licenciatura en publicidad, carrera que terminé eligiendo. Tuve una crisis con mi carrera durante un tiempo al terminarla por sentirla un poco… ¿Carente de alma?

¿Demasiado orientada a las ventas y los premios? Y, por suerte, pude encontrarle la vuelta para aprovechar todo lo que aprendí en la licenciatura de una forma que me llene más que solamente vendiendo cosas. En ese camino estoy ahora, tratando de mezclar mi creatividad, mis ganas de ayudar a los demás y mis conocimientos de comunicación .

El recorrido hacia dónde te encuentras actualmente no fue directo, ¿cómo viviste ese trayecto personal, académica y profesionalmente?

Me llevó diez años desde que terminé la carrera para juntar la suficiente experiencia y conocimiento de mí misma y encontrarle la vuelta a mi profesión. Durante ese tiempo trabajé de asistente en un centro de terapia cognitiva, hice un trainee en una agencia de publicidad, fui creativa y gerente en otra agencia, fundé mi propia pequeña agencia digital con una socia y ya hace un par de años me largué al mundo freelance sola, aunque haciendo equipo con otros freelancers de acuerdo al proyecto. Hoy creo que finalmente encontré un mix que me hace sentir llena creativa, pero también espiritualmente: escribo un newsletter mensual gratuito sobre creatividad, gestiono una comunidad creativa en Patreon, doy workshops sobre organización personal y proyectos personales, guío mediante mentorías individuales a otros creativos en la búsqueda de sus propios caminos, trabajo de manera freelance haciendo contenido para redes sociales para varios clientes… Cuando me preguntan de qué trabajo nunca sé cómo definirlo, porque son tantas cosas que me cuesta ponerles una sola etiqueta, pero si hay algo que creo que tienen todas en común como hilo conductor son la creatividad y la introspección.

¿Cuáles son los proyectos en que participaste que más te marcaron en Argentina?

Uf, un montón. En cuanto a proyectos personales, el que más me marcó fue Minas a la Obra, un passion project que consistió en 10 videos de un minuto de 10 mujeres creativas latinoamericanas que hacen cosas hermosas con sus manos. Tuve el honor de registrar con mi cámara artistas de todo tipo de rubro, desde ilustración hasta cerámica pasando por papercraft, joyería, diseño de indumentaria, fotografía estenopeica… Ese proyecto me dejó de todo: me enseñó la importancia de los proyectos personales para posicionar el propio laburo, me abrió las puertas a mi primer workshop, me obligó a mejorar mi manejo de cámara y edición, a abrirme a otras personas, a escuchar sus historias y encontrar la manera de contarlas desde mis ojos sin perder la esencia personal de cada una. Ese proyecto es y será siempre mi favorito y el que abrió las puertas de la mayoría de los caminos que hoy tanto disfruto transitar.


En relación a lo estrictamente laboral, creo que mi primer trabajo pago en agencia fue muy determinante porque me obligó a salir del cascarón creativo, exponer (defender, incluso) mis ideas ante desconocidos, liderar un equipo. También trabajé para Chicas en Tecnología como coordinadora de comunicación durante un tiempo y ese trabajo fue básicamente un curso intensivo de todo, trabajar en una organización no gubernamental tan seria y con un objetivo tan noble como el de CET fue espectacular, encima con el lujo de haber tenido como directora a una de las mujeres que más admiro en Argentina que es Melina Masnatta, al lado de quien aprendí muchísimo.

¿Cómo empieza tu relación con Alemania? ¿Por qué Berlín?

Mi relación con Alemania empieza con mis padres buscando un colegio para mandarme a partir de preescolar. Mi mamá siempre me cuenta que salía espantada de todas las reuniones con los colegios privados de la zona en la que vivíamos (en el barrio de Belgrano, Capital Federal), uno le parecía más superficial que el otro. Por recomendación de una compañera de trabajo se cruzó con el colegio Pestalozzi y dice que cuando lo fue a visitar quedó encantada: educación alemana estricta en lo académico y absolutamente liberal en lo demás (nada de pollera tableada y corbata, alumnos con el pelo largo, rastas, piercings sin que nadie les diga nada). Esa decisión fue la que marcó el camino para que yo hoy viva en Berlín, si me hubieran enviado a otro colegio mi realidad actual probablemente sería muy distinta. Siempre me sentí enamorada del idioma alemán y desde chiquita los profesores me pusieron en el Muttersprache, que era el grupo de los que venían de familias alemanas o que tenían facilidad para aprender idiomas (nadie en mi familia habla alemán pero se ve que a mí se me daba bien) y es una conexión muy linda la que siempre sentí con el lenguaje. A veces hasta me hablo a mí misma en voz alta en alemán, es rarísimo… Siento que me conecta con algo muy mío, muy de mi raíz.

Y la elección de Berlín fue algo que sucedió cuando volví a conocerla de grande, tiene todo lo que me gusta de Alemania (la seguridad, la estabilidad del euro, el transporte público relativamente predecible, el idioma) con un lindo mix de arte, diversidad, multiculturalidad, movimiento. Viajé bastante durante mi vida y ninguna otra ciudad en el mundo me hizo sentir las cosas que siento por esta. Nací para vivir acá.

Contanos un poco tu experiencia haciendo una Working Holiday ¿la recomendarías?

¡Absolutamente! Me enteré de la existencia de la visa Working Holiday buscando alternativas para mudarme a Alemania y cuando vi lo fácil que era solicitarla lo sentí un regalo del cielo, una oportunidad de tener un año entero para pensar mucho y trabajar todavía más y ver cómo hacía para quedarme pasada su fecha de vencimiento. Gracias a la Working Holiday pude venirme en febrero de 2020, conseguir una casa, darme de alta como freelancer y encontrar la forma de tener mis primeros ingresos en euros, dándome el tiempo, la experiencia y los contactos necesarios para aplicar a la visa freelance una vez finalizada la WH. Sin ella no hubiera podido siquiera aplicar a esa visa, a la que tengo entendido que ahora no puede presentarse uno como turista. Hoy ya tengo mi visa freelance por los próximos 3 años (¡renovable!) y esto no hubiera sido posible sin la WH.

¿Cómo fue mudarse definitivamente a Berlín y cómo empezaste a generar vínculos en esta ciudad? ¿Qué estrategias te funcionaron mejor y podrías recomendar?

Soy una persona bastante metódica en mi accionar y mudarme a Berlín no fue la excepción: en 2017, 2018 y 2019 consecutivamente viajé para esta ciudad durante dos a tres meses para “jugar de local” en distintos barrios y probar si me gustaba la vida de este lado del charco. Para el 2020 cumplía 30 y me autoimpuse un ultimatum: te mudás ahora o no te mudás más. ¡Y acá estamos!
En cuanto a la generación de vínculos, mis planes se vieron absolutamente modificados por la pandemia, que se desató justo un mes después de mi llegada. Terminé generando muchos vínculos online a través de grupos de Facebook como Berlin Creatives Network y Creative Womxn Berlin y de mi propia cuenta de Instagram, y también los meses que pude estuve visitando distintos espacios de coworking, donde conocí personas interesantes. La clave creo que siempre está en moverse y hacer cosas, como sea y donde sea, nunca sabés en dónde puede aparecer tu próxima gran oportunidad.

¿Cuándo y en qué contexto nace Minicarbono?

Mi cuenta de instagram fue siempre “bonominilali” y mi identidad freelance era “Lîla”, ambas cosas hacían referencia a mi apodo, (que ¿es? ¿era?) Lali. Cuando cumplí 30 años sentí la necesidad de amigarme con mi nombre, Carla, que pasó toda la vida relegado por sonar “muy fuerte”, y en esa redefinición identitaria llegó Minicarbono, que es un anagrama de Car Bonomini, y decidí unificarlo bajo un mismo paraguas en toda mi propuesta: mi cuenta de Instagram, mi web laboral, mi newsletter, toda mi versión online ahora es Minicarbono, y conjuga todo lo que fui aprendiendo a lo largo de toda mi carrera y lo que sigo aprendiendo todos los días.

Teniendo en cuenta que el idioma al emigrar a Alemania puede ser una barrera importante ¿Cómo fue trasladar ese proyecto hacia Berlín? ¿Qué otras dificultades se te presentaron?

Me enfrenté ante la disyuntiva de empezar a generar contenido en Instagram y en mi newsletter en inglés, pero después me di cuenta de la increíble comunidad creativa en español que se fue desarrollando a mi alrededor en los últimos años, y quise ver si podía seguir fomentándola y haciéndola crecer incluso viviendo acá, razón por la cual tanto La Baumhaus (mi comunidad creativa en Patreon) como lo que publico en Instagram son propuestas íntegramente en español. La web y el newsletter, en cambio, sí los actualizo en ambos idiomas, para apuntar un poco al mercado local también. Hoy en día estoy navegando ese híbrido y, por ahora, funciona. ¡A futuro quién sabe!

Fuiste seleccionada por Adobe Creative Community para realizar un “Minas a la Obra” versión Berlín ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Cómo es tu relación con el video y la fotografía?

Fue una experiencia increíble, tanto así que cuando recibí el mail de Adobe confirmando el funding no lo podía creer, pensé que era una estafa. Me puse a googlear a la persona que me había escrito y sí, efectivamente era un ser humano real (!) Fue un mes super intenso, desde la primera charla kick off el 5 de octubre hasta el cierre del proyecto el 31 del mismo mes tuve que idear el concepto general de la propuesta, brandearla, pensar los 5 videos, seleccionar y contactar a sus protagonistas, grabar y editar todo y después hacer un video-resumen de toda la experiencia… Todo esto mientras seguía manteniendo mis trabajos de siempre. Fue uno de los meses más intensos de mi vida, pero también de los más satisfactorios. Contar historias es mi gran pasión, y el video es mi herramienta favorita para hacerlo. Tener la oportunidad de contar historias a través de mi propia sensibilidad y mi lente, bajo mis propias reglas, y que encima me paguen… Todavía me sigue pareciendo una locura.

Las redes sociales a veces pueden llevarnos tanto a lugares y personas que nos suman y aportan a la creatividad, pero también a la procrastinación y un vacío emocional ¿cómo es tu relación con ellas?

Estoy en un período de redefinición de mi relación con las redes sociales, que llegaron a mi vida en mi adolescencia y estuvieron ahí desde entonces silenciosamente formando mi manera de ver el mundo y de presentarme ante él, algo que no me había parado a cuestionar hasta que me topé con el libro Minimalismo Digital de Cal Newport, por el cual me sentí absolutamente interpelada. Desde entonces tomé varias medidas para alejarme de la parte tóxica de las redes, entre ellas ese vacío emocional y procrastinación que mencionaron. Por ejemplo, en abril dejé todas las redes por 30 días para sacar conclusiones con distancia, y cuando volví decidí desinstalar Instagram de mi celular y medir el tiempo diario de uso. De a poco siento que mi cabeza se va readaptando a la vida un poco más offline y eso me transmite mucha paz. Pero así como bien mencionan ustedes, no todo lo que pasa en redes es malo. Sin ir más lejos, a través de ellas es que llegaron a mí todas las personas que hoy forman parte de La Baumhaus, un refugio online justamente pensado para gente buscando llevar una vida más creativa, pausada y en conexión con sus valores y pasiones.

La Baumhaus nació para mí como una especie de revancha, una posibilidad de adueñarnos de un espacio virtual para reconectar con lo que nos fue arrebatado en el scrolleo infinito: nuestras ganas de crear por placer y autodescubrimiento. Ahí se generó una comunidad constructiva y hermosa donde compartimos material de interés para creativos de cualquier rubro, hacemos misiones creativas mensuales, tenemos un club de lectura y uno de cine, charlas en vivo, mentorías individuales y varias cositas más. Así que sí, las redes sociales son una herramienta maravillosa… siempre y cuando prestemos atención a no convertirnos nosotros en su producto.

Ayudas a muchas personas a conectar con su niñx interior, ¿cómo es la relación con la tuya?

Me gusta decir que chateo todos los días con mi niña interior, siento que somos mejores amigas. A veces no puedo creer que ya tengo 31 años, sintiendo tan fresca y cercana mi niñez, que fue muy feliz y luminosa. Creo que mi trabajo es una manera de mantenerme siempre conectada con esa niñez, tratando de generar propuestas con significado que hagan una diferencia positiva en la vida de otras personas y la manera que tienen de relacionarse con su propia creatividad. Para mí en el mundo ideal todos los adultos chateamos todos los días con nuestros niños interiores, y un poco hacia eso está enfocada mi misión, incentivar a que eso suceda más seguido.

¿Cómo te ingenias para conducir a tantas personas con características radicalmente distintas al mismo tiempo? ¿Recuerdas casos exitosos que hayan salido de tus talleres?

Me gusta armar mis workshops como cajitas de herramientas: no creo que haya una receta universal para nada, simplemente comparto herramientas que a mi criterio pueden resultar beneficiosas y dejo que cada alumno seleccione las suyas. Del workshop de Passion Projects tengo un montón de ejemplos lindos, uno de mis favoritos es el de Lu Capón, quien a partir de un ejercicio del taller se reencontró con una pasión perdida de su infancia (la aviación) y a partir de eso le surgieron un montón de proyectos audiovisuales con los aviones como eje central. Otro ejemplo que me encanta es el de Juana Sagarduy, mujerón rosarina que actualmente vive en Londres. Hoy tiene un newsletter de escritura creativa y da talleres sobre escritura y, según me comentó alguna vez, el workshop de passion projects fue su mano derecha al empezar a cranear este camino independiente. En sus palabras: “El taller llegó a mi vida en un momento ideal. Era enero de 2019 y yo estaba a punto de irme a vivir a otro país. Necesitaba llevarme conmigo herramientas que me ayudaran a mostrar mi arte sin tener que esperar tres años para tener mi novela terminada. Gracias a esa mañana de enero con Carla nació Historias Desenterradas y algo mucho más importante: una Juana que, como Carla, se animaba a mostrar lo que hacía.”
Barajar y dar de nuevo es un taller todavía más personal, y así son también sus devoluciones. Creo que una de las más lindas fue la que me hizo Noe, que me dijo que el taller le hizo dar cuenta que puede vivir conscientemente, que pese a ser madre soltera el día le puede alcanzar para hacer todo lo que quiere y que siente que sus deseos son alcanzables si los encara con propósito y estrategia. Para mí no hay más éxito posible en la vida que sentir eso.

¿Cuál dirías que es el top 3 de barreras personales que nos impiden conectar con nuestro yo creativo? ¿tienes una hipótesis del por qué?

No tengo una respuesta universal, pero en mi experiencia y lo que veo a mi alrededor diría que algunas de las mayores barreras son el temor a la mirada del otro, el exceso de ruido externo y el miedo al fracaso. Tres cosas que se ven bastante exacerbadas por las redes sociales, en donde todo el mundo es exitoso, todos me pueden juzgar y hay un rabbit hole infinito de contenido ajeno al cual acceder fácilmente. Creo que hoy más que nunca tenemos que tratar de mantenernos en eje, conectados con quienes somos en esencia y escuchando más nuestras propias verdades, las cuales solo se perciben permitiéndonos un poco de silencio. En un mundo tan hacia afuera, resulta primordial permitirse adentro para encontrarnos con nuestra creatividad y dejarla expresarse.

Si bien tu trabajo se concentra en conectar con la creatividad, como ya nos contaste, vienes del ambiente de la publicidad y del márketing ¿dirías que hay un tabú en relación a ganar dinero en el mundo del arte o en proyectos culturales/creativos?

Sí, es un tabú que al menos yo tuve que batallar personalmente, el hecho de entender que por querer generar dinero con mis propuestas creativas no estaba traicionando a nadie ni era una persona mala o avara. Hay una concepción general de que dinero = mal, creo que se debe en parte a que hemos visto incontables veces cómo la plata termina corrompiendo a las personas, haciendo que “se vendan” y sus propuestas creativas pierdan alma… Pero creo que no podemos culpar al dinero por eso.

La plata no es inherentemente mala, creo yo, pero sí puede magnificar tu esencia. Si sos una mala persona, entonces probablemente la uses para el mal. Si sos una buena persona, podés hacer grandes cosas con ella, amplificar tu mensaje, ayudar a otras personas. Trabajé bastante en modificar ese switch que tenía respecto a ganar dinero (recomiendo el libro “You are a badass at making money” de Jen Sincero para quienes estén en la misma búsqueda) y hoy lo veo simplemente como una manera de hacer valer mi tiempo y mi experiencia y una herramienta para volar más alto en mis propuestas.

¿En qué estás trabajando en estos momentos?

En este momento escribo mi newsletter mensual, lidero la comunidad creativa de La Baumhaus, doy mi workshop de organización personal y objetivos (Barajar y dar de nuevo), gestiono el contenido de dos canales digitales de libros de Penguin Random House Argentina y hago videos de manera freelance para clientes locales.

¿Qué proyectos tienes para el futuro próximo?

Estoy armando un nuevo taller de videos de un minuto, que me lo vienen pidiendo hace mucho y espero poder lanzar en breve. También estoy trabajando con una amiga ilustradora (Lau Martin) en una propuesta de un servicio para empezar a ofrecer juntas en Alemania, lo cual nos tiene súper entusiasmadas. Eso en el futuro más cercano y tangible, después… ¡Quién sabe!

¿Dónde te encuentra la gente?

Instagram
instagram.com/minicarbono
Website
www.minicarbono.com
Mail
carla@minicarbono.com

Ping-Pong de preguntas:

Una cafetería de Berlín

Cuccuma (sobre todo en invierno, la parte de arriba al fondo es un refugio de amor)

Alguna/s galería/s de arte para activar la creatividad

Urban Spree

Librería preferida en la ciudad

Shakespeare and Sons

Un barrio de Berlín

Bergmannkiez siempre fue mi favorito, pero desde que vivo en Charlottenburg estoy bastante enamorada también. ¡Tengo el Schloss a una cuadra!

Tu momento preferido del día

La mañana bien tempranito

Canción que escuches en loop

Dos palabras en alemán que te identifiquen

Waldeinsamkeit es mi favorita y la que más me interpela. Una vez me hicieron notar que “alleine sein” también podía ser “alle eine sein”, y desde entonces abrazo mucho ese concepto también, el de estar en soledad y a la vez percibir la totalidad y unidad del Universo.

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