Koywe Kollage

Koywe Kollage nos muestra como dos pequeños hechos impulsivos, catárticos y azarosos fueron evolucionando hasta convertirse en dos grandes pilares en su vida: Berlín y el collage.

Tu acercamiento al arte fue casi accidental, como un gesto catártico del ritmo intenso de tu trabajo ¿cómo sucedió exactamente? ¿cómo sentiste esa experiencia?

En aquel entonces estaba trabajando largas horas bajo mucho estrés. Llegaba a casa solo a dormir o ver algo de TV y al día siguiente lo mismo hasta finalizar la semana. Así pasaron varios meses hasta que empecé a sentir una gran desconexión conmigo mismo; ya no sabía quién era realmente yo.

Una noche empecé a hojear una revista que me habían regalado, la cual tenía una estética muy particular, era fotografía masculina con un enfoque en moda y estaba impresa en un papel grueso y mate. Esto generó un despertar en mi curiosidad y pensé que, para romper la rutina, sería entretenido crear algo en base a dichas imágenes. Intuitivamente y sin saber lo que era collage, empecé a recortar y a reorganizar aquellas piezas creando múltiples escenas. Sin darme cuenta, habían pasado 3 horas y era tiempo de ir a dormir, pero en ese minuto sentí que había encontrado algo maravilloso que me generaba gran satisfacción y que me permitía tener un espacio íntimo de introspección que tanto me hacía falta y que no sabía que necesitaba. Casi como un acto terapéutico empecé a utilizar mi tiempo para explorar y desarrollar mi creatividad, al igual que entender que era realmente el collage.

¿Cuáles son las conexiones que encuentras entre tu arte y tu otra profesión como chef?

Para mí, el collage, más allá de ser una técnica artística basada en cortar y pegar trozos de papel, es un lenguaje que se puede aplicar a muchas disciplinas, tanto como música, video, arquitectura, diseño, cocina, etc. Lo entiendo como una forma mental de entrelazar objetos o piezas que quizás, buenas y a primeras, no parecen encajar bien, pero una vez que se trabaja con ellos y se completa la obra, todo cobra sentido. Para crear un plato es lo mismo, tengo una gran variedad de ingredientes, pero solo elegiré los que sé que pueden llegar a funcionar, los preparo de una determinada forma para jugar con los colores, sabores, texturas y formas. Solo una vez que estos se unen en un bocado puedo entender si mis ideas tienen sentido. Al componer un collage es muy similar, tengo una selección de revistas y libros de los cuales elegiré sólo los que necesito, recortar las imágenes en diferentes formas poniendo atención al uso del color y las texturas. Una vez que todos aquellos recortes se mezclan, es cuando la pieza está completa.

Otra gran conexión que veo en ambas profesiones y en el trabajo que realizo es la precisión y prolijidad. Mi experiencia en restaurantes de estrella Michelin me ha enseñado que la perfección no existe ya que es algo muy subjetivo, pero si uno pone mucha atención a los detalles y es profesional al momento de dar a conocer su trabajo, se pueden alcanzar unas obras de gran nivel.

¿Cuándo y cómo fue el momento donde sentiste que eso dejaba de ser acto de catarsis? ¿recuerdas cuándo te percibiste como artista?

Creo que es difícil hablar sobre un momento exacto, pero más bien fue una transición del sentimiento hacia el collage. Primeramente lo vea como esta catarsis terapéutica que me ayudó a encontrarme y salir de ese hoyo negro en el que me encontraba, pero pasado un año desde la primera obra (principios de 2016), ya lo percibía más como un hobby que me entretenía o bien una pasión que se volvió en obsesión. Empecé a leer sobre el collage, compraba revistas en los mercadillos e intentaba hacer collages a mi manera y sin saber lo que estaba pasando en las redes sociales. Fue en 2017 cuando encontré un workshop sobre collage análogo impartido por un gran collagista español residente en Berlín llamado Jorge Chamorro, el cual nos adentró en el mundo de la composición y la creación de diferentes tipos de collage. A partir de ese minuto empecé a sentir que si le echaba ganas podía ir afinando mis ideas y con la convicción que lo que estaba haciendo tenía cierto potencial.

Ya para finales del 2018 había visto en galerías bastante arte y collage con un nivel cuestionable y por ende la premisa llego a mi mente: “Si esas obras pueden ser exhibidas y hay gente que le interesa, lo que yo hago puede llegar a tener cabida en mundo del arte y quizás a alguien le pueda interesar”. Gracias a esta hipótesis y al apoyo moral de mi pareja y de mi círculo de amigos me convencí de que la única forma de seguir adelante como artista era creer que lo era y punto.

© Koywe Kollage

Casi pisando una década de tu vida en Berlín ¿cómo recuerdas tu primer impulso para venir a la ciudad? ¿Qué hitos podrías nombrar tanto en lo artístico como en lo personal? ¿Cómo vives la ciudad hoy en día?

Yo estaba trabajando en Madrid y la crisis económica se estaba poniendo algo complicada por lo cual apenas terminé mi contrato empecé a buscar otra ciudad para emigrar. Ese mismo año, Sue, una amiga mexicana que vive cerca de Barcelona había venido a Berlín de vacaciones y me contó que la ciudad tenía una onda muy entretenida y que lo más probable era que me gustaría. Como soy algo impulsivo, no lo pensé ni dos veces y me vine a Berlín. Se suponía que a lo máximo iba a estar una semana y después vería que podía hacer, pero ese verano fue increíble y como puedes, ya son casi 9 años en esta ciudad.

Son muchos los momentos vividos en Berlín y creo que los que llevo en mi corazón son el haber conocido a mi actual pareja con la cual llevo casi 9 años, haber encontrado amistades que han perdurado por muchos años, haber alcanzado todas mis metas profesionales que me propuse, haber trabajado en todos los establecimientos que más quería y en lo artístico yo creo que es el redescubrimiento del arte en general, por ejemplo desde ver murales increíbles en la calle, visitar galerías de arte con propuestas innovadoras hasta admirar la magnificencia del arte clásico en los museos de renombre. Creo que la suma de todo ello ha hecho que mi artista interior haya despertado.

Desde que llegué a la ciudad mi meta ha sido integrarme a su cultura y ahora puedo decir que entiendo de qué va Berlín. Ya no me siento como un forastero sino que más bien como un local. Al mismo tiempo sé que es una ciudad cambiante y por ello nunca he dejado de redescubrir sus rincones. Siempre estoy buscando nuevos lugares para conocer que se relacionen con mis gustos, ya sea el arte, la gastronomía, la cultura, la fiesta como también la naturaleza.

En “Verlorene Heimat” (“Patria perdida”) es inevitable asociarla con Rancagua ¿cómo es tu relación con Chile?

Creo que, como muchos de los expatriados, siento que hay una relación de amor y odio con el país de origen ya que de por sí, hay razones de peso para no vivir ahí.

En mi caso, toda mi familia y muchos de mis amigos viven en Chile y por ende viajo por lo menos una vez al año a verlos y es por ello que amo volver mi país. Me recargo de energía en mi núcleo familiar, disfruto del sol y la naturaleza, como los platos típicos que me traen tantos recuerdos y disfruto el día a día al máximo. Después me devuelvo a Berlín con el corazón lleno y recargado para lidiar con la falta de luz, la soledad y la nostalgia.

Por otra parte, hay muchos elementos de nuestra cultura y/o idiosincrasia con los que discrepo, que no me identifican y que me molestan. Por lo mismo desde pequeño sentía que no encajaba bien en dicha sociedad y fue por eso que apenas termine mis estudios tomé la decisión de salir del país en búsqueda de una cultura en la cual me sintiera más cómodo.

Tu nombre artístico proviene de la lengua mapuche, ¿qué más nos podrías contar acerca de la elección de este alter ego?

 La palabra en mapudungun Koywe (o Coihue en español) es el nombre de un árbol nativo que crece en el centro y sur de Chile al igual que en las cercanías de la Cordillera de los Andes.

Ya que mi nombre es muy alemán y muy antiguo, siempre he sentido que no me representa del todo y es por ello que decidí buscar un nombre artístico para darle más sentido a mi trabajo. Quería algo que se acercara a Chile, pero no de una forma tan obvia y que estuviera inspirado en la naturaleza. El árbol como símbolo tiene un significado especial para mí y ha estado presente en muchos aspectos de mi vida. Buscando diferentes especies endémicas de Chile, encontré el Coihue o Koywe. Como la gran mayoría de los chilenos, tengo antepasados que fueron mapuches (la familia de mi abuela paterna) y es por ello que casi en honor a aquellas generaciones es que decidí utilizar dicho nombre.

No solamente tiene una razón sentimental sino que también la palabra en sí tiene una estética que se me hace muy atractiva, el hecho de que utilice consonantes no convencionales como K,Y, W y que a su vez también empezará con KO que al mezclarse con la palabra collage, generaba una repetición agradable, hicieron que decisión fuera fácil.

El uso de las redes sociales ha acercado el mundo del collage a muchísimas personas, pero al mismo tiempo ha fijado un estándar estético del cual es difícil salir. Desde tu impulso instintivo inicial, a lo largo del tiempo, ¿cómo fue el proceso de búsqueda de tu propia voz?

A finales del 2018, cuando empecé a ver lo que estaba pasando en las redes sociales con respecto al collage y me generó un cierto bloqueo artístico. Me sentí abrumado por la cantidad que había y también porque pude identificar ciertos patrones que se repetían, algo así como una especie de formular que parecía ser la clave del éxito ya que a mucha gente le gustaba. Yo me rehusé a copiar aquello porque sentía que no era la razón por la cual estaba persiguiendo una carrera como artista y al mismo tiempo no me sentía identificado. Una vez que pude sobrepasar aquella barrera mental, decidí enfocarme en mi trabajo, disminuir las redes sociales y hacer lo que a mi gustaba. Empecé a reflexionar activamente sobre propio collage. ¿Por qué lo hacía de esta manera?, ¿Qué era lo que definía mi trabajo?, ¿Cuáles eran mis inspiraciones?, etc. Y entendí que a medida que investigaba sobre otras técnicas aplicadas al collage, podía crear mi propio lenguaje.

© Koywe Kollage

Esta estandarización del collage le ha jugado en contra entre el resto de las artes menospreciándola meramente como algo decorativo ¿cuál es tu postura frente a ello?

 Yo creo que es más que nada el desconocimiento generalizado de la técnica en sí y subestimar el nivel de complejidad que algunas de las obras pueden llegar a tener.

Siento que aún está el estigma de que el collage es algo fácil de hacer ya que hay muchas personas lo conocieron en el colegio o tienen algún familiar lo tiene como un hobby pasajero, pero para los que nos dedicamos a esto vemos que existe un gran nivel de precisión y complejidad, no solo al cortar imágenes con muchos detalles o bien pegarlas de manera prolija e imperceptibles, sino que también al realizar una composición basada en algún estudio previo o análisis sobre el proyecto a realizar.

Si bien estrictamente hablando de tu trabajo es un proceso solitario, creaste el colectivo Berlin Collage Platform ¿qué piensas sobre el trabajo colaborativo, en comunidad y la creación de redes? ¿Nos podrías contar acerca del colectivo?

Tengo un muy buen recuerdo de algunas sesiones de collage en grupo en donde era increíble ver la gran versatilidad del collage y como cada persona tiene un acercamiento completamente diferente. Es por eso que estoy convencido que el trabajo colaborativo permite el enriquecimiento grupal y personal. Hay un intercambio de ideas, de experiencias y trucos que hace que el aprendizaje sea más rápido y eficaz.

Creo que en general cuando las fuerzas se unen como en la creación de redes, la energía que se genera ayuda a que pasen cosas, a que se generen proyectos y que alimente el deseo de crecer y evolucionar. Si bien es cierto en los años anteriores no he sido muy activo en la escena del collage, después de haber permanecido tanto tiempo aislados y encerrados, por culpa de la pandemia, me hizo replantear mi interacción con otros y es por ello que surgió la idea de crear un colectivo, ya que me parecía una buena forma de conocer y conectar con gente que tuviera un interés común.

Hemos empezado el proyecto hace muy poco y la idea principal es crear esta plataforma que da a conocer la versatilidad del collage en Alemania. Hay muchos colectivos que se enfocan en mostrar el collage de manera global, lo cual encuentro que está buenísimo, pero teniendo en cuenta este deseo de que se cree una comunidad, sentía que la mejor opción era acotarlo al territorio nacional para que fuese más fácil la participación en futuros eventos presenciales como exhibiciones, talleres, charlas, etc. Tenemos muchas ideas en mente pero por el momento empezamos con la cuenta en Instagram @berlincollageplatform donde hemos publicado algunos artistas pero tenemos una larga lista de artistas confirmados que están por aparecer. Esperamos que en un futuro cercano podamos empezar a crear instancias en donde podamos conocernos personalmente y celebrar el collage juntos.

Al igual que en el mundo de la cocina, en tu trabajo se ve una gran dedicación al detalle y la prolijidad ¿tienes reglas o “recetas” a la hora de crear tu trabajo? ¿Cómo es la búsqueda de tu material? ¿Cómo es tu set de trabajo?

No sé si tengo recetas como tal, pero con el tiempo he ido acotando un poco las opciones con respecto a mi estética en el collage, por ejemplo: no utilizo palabras, no me gusta rasgar el papel, no quiero que mis obras tengan un color político determinante, etc.  Por el contrario, me gusta que mi trabajo sea versátil, que se mueva dentro de lo figurativo o abstracto, incluyendo diferentes temáticas que me inspiran como la naturaleza, el cuerpo humano y la diversidad sexual.

Cada vez que puedo voy a mercadillos o tiendas de libros usados (también cuando estoy de viaje) y me puedo pasar horas buscando material que coincida con mis requisitos. Me gusta que el papel sea mate y grueso, que la calidad de la fotografía sea buena y que las imágenes de por sí cuenten alguna historia.  

Tengo una buena colección de revistas y libros (nuevos y antiguos), múltiples tijeras, bisturí, pegamentos de todo tipos (aunque lo que más utilizo son los de barra), acrílicos y pinturas para hacer marmoleado, una base de corte, cajas con imágenes y recortes, etc.

Cuando empiezo a trabajar la mesa está muy ordenada, pero después de media hora es un caos que ni te lo explico, pero al final, todo cobra sentido y es momento de limpiar.

¿Qué parte del proceso es la que más te conmueve?

Cuando la obra está enmarcada y colgada en una pared. En ese minuto siento que por fin el trabajo está completo y que la pieza cobra prestancia. Me olvido de todas las horas que me tomo cortar cada pieza y solo queda disfrutarla (hasta que alguien se la lleve).

© Koywe Kollage
© Koywe Kollage

Al usar principalmente revistas de moda ¿no tienes miedo de arrastrar a tu trabajo ciertos estigmas de esa escena tal como la “belleza hegemónica”, “gordofobia”, ensalzamiento de un estereotipo de belleza estadounidense-europeísta?

 Me lo he cuestionado y estoy al tanto de esta problemática, por lo mismo trato de modificar aquellas imágenes lo más posible de manera que esta belleza estandarizada no sea tan obvia. Al mismo tiempo he tratado de adquirir material que sea más diverso e inclusivo con todo tipo de cuerpo y con un sinónimo más amplio de lo que se considera como “bello”, pero han sido muy pocas las ocasiones donde he encontrado libros o revistas con dicha fotografía. Es por esto que tengo dentro de mis proyectos a futuro realizar sesiones de fotos que retratan una belleza transversal.

© Koywe Kollage

¿Incluyes o has pensado en incluir material propio?

Para una serie de trabajos abstractos que empecé a realizar hace casi 3 años y que seguiré realizando, decidí crear mi propio material. Utilizo papel en blanco y le aplicó una técnica de marmoleado en agua en la cual la pintura se traspasa al papel. Una vez que el papel está seco y planchado puedo recortar las formas y figuras que necesito para posteriormente armar la obra.

Si te refieres a material propio a mis propias fotografías, por el momento, solo he solo hecho algunas pruebas que no han sido publicadas ya que aún no me convencen del todo, pero sin duda estoy apuntando más en aquella dirección. Estoy buscando que en el futuro mis obras sean de plena autoría. Como te mencionaba anteriormente tengo algunos proyectos de fotografía para este año y espero que sea el puntapié para desarrollar una estética que sea lo más fiel a mis ideales y convicciones.

¿Cuál es el conector entre los hombres de “Male imprints” (Portraits inspired by men that I will never forget)?

Esta serie está basada en un cuestionamiento personal acerca de aquellos seres que transformaron mi vida a lo largo del tiempo y como, siendo un chico gay, los géneros han estado presente en mi evolución.

Desde pequeño he tenido una relación especial y de mucha cercanía con las mujeres. Mi vida ha sido influenciada positivamente por la presencia de roles femeninos en mi familia y círculos de amigas que han moldeado mi forma de ser, pero cuando se trata de enaltecer o bien honrar a la figura masculina, siempre me ha costado encontrar la forma correcta de hacerlo. Hay varias razones de trasfondo que han generado esta dicotomía, un hombre no orgulloso de serlo, pero que ahora las entiendo, como por ejemplo el acoso escolar por ser gay, convivir en una sociedad machista donde reina el heteropatriarcado y estar enfrentado a una masculinidad tóxica. Es por esto que tomando aquellas figuras masculinas que sí han sido un ejemplo positivo como mi musa inspiradora y utilizando sus nombres para titular las obras, he retratado su esencia en una composición abstracta y llena de color que como una especie de nube de recuerdos vislumbrar los rasgos faciales.

“Fragmented memories” / “Verlorene Heimat” (“Patria perdida”) / “Male imprints”…  Pareciera que hay una insistencia en revisitar el pasado….

Para mí es casi como dar tributo a aquellos momentos o bien a aquellas personas. Mi intención es elevar el recuerdo de aquel pasado para darle la importancia que merece. Mal que mal, sin ese pasado no podríamos ser quien somos en el presente. Lo veo como una inspiración positiva y no con un dejo de tristeza y melancolía.

© Koywe Kollage

¿En qué estás trabajando actualmente?

Por el mes de febrero se pueden ver en mi Instagram los trabajos diarios realizados específicamente para Februllage, una iniciativa de “Edinburgh Collage Collective” y “Scandinavian Collage Museum” que pretende animar a los artistas de collage a compartir ideas, experimentar y conectar con otros. Tenemos un calendario y para cada día existe un tema diferente. Esta iniciativa no sigue exactamente la línea de trabajo que venía haciendo ya que es mucho más figurativa y se basa en temáticas que generalmente no trabajo, pero me di la licencia de participar para hacer collage de una manera diferente. Ya en marzo volveré a mis otros proyectos que han quedado pausados.

Afortunadamente, a pesar del lockdown, pudiste hace poco realizar una exposición ¿qué recuerdas de ese momento? ¿Qué esperas para este 2021?

Llevaba por nombre “The journey before the beginning” (El camino antes del comienzo) y fue una recopilación desde los inicios de mi trabajo hasta las últimas obras realizadas. Mi idea era mostrar la versatilidad de mi trabajo y que el espectador pudiera entender cuáles son mis inspiraciones y como la estética de mis trabajo ha ido evolucionando.

Sin lugar a duda, ha sido uno de los momentos más importantes en mi carrera como collagista, ya que no solo fue mi primera exhibición en solitario, sino que también la tuvimos que organizar con el temor que en cualquier minuto podría ser cancelada debido a las inestables restricciones del lockdown.

Espero que este 2021 venga lleno de oportunidades: Si el año pasado pude exponer en diferentes ocasiones pese a las dificultades que todos conocemos, este año, espero, no sea la excepción. Tengo muchas ganas de que se dé a conocer mi trabajo en otros espacios, que más gente lo conozca y que se interese por lo que hago.

Para ver más sobre el trabajo de Koywe Kollage:

@koywekollage

www.koywekollage.com

Muchas gracias por el espacio para hacer las fotos a

Project Hype
Agencia de relaciones públicas y eventos
@wehypeyou

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