NESTOR BARBITTA

Una larga trayectoria por diversos caminos le brindó a Nestor la sensibilidad para condensar historias en una foto.

¿De qué manera recuerdas tu infancia en Argentina? ¿Tienes una idea más o menos clara de tus influencias culturales en esa época?

Tengo 2 hermanos que me llevan 9 y 10 años, ellos fueron muy influyentes en mis gustos. También mis padres. Mi viejo era fotógrafo aficionado y le encantaba filmar en super 8. Tuve una cámara en mano desde muy chico y mucho contacto con el cine a través de él y mis hermanos. Ellos me hicieron conocer el “rock nacional” (Charly, Soda Stereo, Virus, etc.) y mis viejos el jazz, tango, folclore. Creo que eso influyó mucho en mi interés por ciertas ramas del arte que hoy en día me siguen interesando e influyendo en lo que hago.

Foto: Nestor Barbitta

¿Cómo fue la elección de tu carrera cuando finalizaste tu secundario?

Yo estudié para ser Técnico en Computación y cuando me recibí entré a Ingeniería en Sistemas porque era el camino obvio. Pero a mi me interesaba mucho la animación en 3D y también me encantaba utilizar la computadora como herramienta plástica, dibujaba bastante con las herramientas precarias que había en esa época. Después de hacer un año de la carrera de ingeniería me sentía muy frustrado porque no me gustaba y por suerte encontré la carrera de Diseño de Imagen y Sonido en la UBA, así que me cambié y allí me recibí.

¿Recuerdas tus primeras experiencias con las cámaras? 

Mi viejo tenía varias cámaras 35 mm. La primera que recuerdo y que aún tengo entre mis cámaras es una Exakta. De chiquito las usaba como juguetes y luego empecé a sacar fotos pero no fue hasta que me metí en la carrera donde empecé a aprovechar lo que mi viejo me había enseñado. Al principio renegaba un poco de esa influencia pero ya de más grande me di cuenta que debía abrazar la posibilidad de que me hayan transmitido esa pasión.

¿De alguna manera crees que tú y tus compañerxs fueron conejillos de indias para una carrera tan nueva?

Imagen y Sonido sigue siendo hoy en día una carrera joven. Por suerte fue madurando con los alumnos y hoy en día nos encontramos generación tras generación y podemos notar cuánto ha cambiado todo. Nosotros filmábamos en VHS y hoy los pibes hacen sus trabajos prácticos con un celular, es maravilloso lo que la tecnología democratiza la posibilidad de crear.

¿Tenías otros intereses además del mundo visual, de la fotografía?

Me gusta mucho el cine y monté un par de cortometrajes, fui DJ durante toda mi adolescencia, un trabajo que me permitió divertirme, tener contacto con mucha gente y también poder estudiar sin tener que trabajar muchas horas. 

Tienes un perfil polifacético ¿Crees que es algo innato o es producto de las particularidades del contexto argentino? ¿Consideras que es una virtud o hubiera sido más fácil si solo te dedicaras a uno solo de esos intereses?

Creo que hay varios factores que definen mi perfil. Uno de ellos es que soy muy curioso y me aburre hacer siempre lo mismo. También me gusta resolver problemas o hacer las cosas yo mismo. Me gusta experimentar y me gusta la tecnología, todo eso se combina para que pruebe cosas nuevas. El contexto argentino se suma a todo esto ya que estamos educados con cierto polifacetismo. Mi viejo hacía las cosas en casa y era muy difícil que llame a un plomero o un electricista para resolver algún problema de ese tipo. Eso se me impregnó bastante en la personalidad, me gusta saber de todo.
Yo creo que depende del contexto puede ser una virtud. Entiendo que hay artistas más focalizados en una disciplina, yo siento que vivimos en un mundo muy diverso como para quedarse en una cosa, me entretiene mucho ser así, polifacético.

Contra todo pronóstico, a pesar de las crisis, Argentina tiene un gran catálogo de cineastas e incluso la industria cinematográfica está debidamente gremializada y las posibilidades de dedicarse al cine son difíciles pero no utópicas: ¿por qué no seguiste con el cine?

El cine tiende a ser un proceso largo y de mucho sacrificio, depende de mucha gente y siento por momentos que lo que se hace se diluye. Amo el cine pero me encanta verlo, no sé si me gusta tanto hacerlo. La fotografía tiene muchas etapas y capas pero el resultado es más instantáneo, podés disfrutar de tu obra o parte de ella rápidamente. Tal vez es mi ansiedad. Igual, las vueltas de la vida me devuelven al mundo audiovisual. Hice algunos videoclips, spots publicitarios y algún que otro cortometraje. Nunca podría decir que no haría cine, creo que la vida me dio un camino separado.

¿Cuándo nace la pulsión/curiosidad por conocer lo que pasa fuera de Buenos Aires?

Desde muy chico mi viejo trabajaba viajando y nosotros lo acompañamos cuando teníamos vacaciones. Pude conocer Argentina prácticamente de punta a punta y, si bien no eran viajes internacionales, creo que las costumbres van cambiando entre provincias. Eso ya te despierta curiosidad. Después, ya de más grande y por toda la influencia internacional que llega a Buenos Aires, hay un camino inevitable a empezar a curiosear afuera. Mi camino comenzó por América Latina, visité muchos países de nuestra región y muchas veces siento que tengo una deuda con esa influencia. Existen muchos fotógrafos desconocidos que son grosos pero no trascienden como merecen porque el mundo gira alrededor de USA y Europa a nivel cultural. 

¿En qué momento de tu vida y carrera aparece Berlín entre tus planes?

Berlín era un sueño de niño pero no era un proyecto de vida. La conocí por primera vez en 2015 y creo que fue amor a primera vista. Ahí se sembró la semilla de la idea y con mi mujer empezamos a pensar “¿y qué tal si…?”. Desde ese año 2015 donde yo ya estaba avanzando en la profesión de fotógrafo fueron dándose muchas cosas hasta que finalmente se dió todo o, mejor dicho, hicimos que se de y acá estamos.

¿A 3 años de ese día (llegada a Berlín) cómo evaluarías tu relación expectativa/realidad? 

Berlín puede ser un hueso duro de roer, es una ciudad que te da pero te pide, y te pide mucho. Existen distintas formas de migrar a Berlín, nuestra elección fue integrarnos, aprender el idioma y esforzarnos por entender el ritmo de la sociedad y la ciudad.

Foto: Nestor Barbitta

Para las personas que tienen pensado migrar a Berlín, ¿qué sugerencia le darías?

Si tiene la oportunidad que pruebe la vida en Berlín, sobre todo en invierno que es muy duro, principalmente por la oscuridad. Más allá de eso tiene que haber un grado de inconsciencia para dar el salto y algo de romance con esta ciudad. Si lo pensás mucho no lo haces pero eso no quiere decir que no hay que planificar nada. Como sudamericanos estamos más permeables a los altibajos, eso nos da una preparación previa, hay que aprovechar esas cosas. Algo para mi muy importante es el idioma, si no te interesa estudiar alemán nunca te vas a integrar. Es la lengua del país y hay que entenderla y hablarla. 

Volviendo a tu obra, ¿cómo decanta/destaca la foto entre tantos intereses? Además, por tu trabajo pareciera no haber un conflicto entre lo que podría considerarse la fotografía más tradicional con las nuevas tecnologías… 

Creo que fue un poco dejarme llevar, aceptar lo que me atrajo y escarbar ahí. De alguna forma se va armando una línea, un camino aunque parezca un poco sinuoso tiene un destino. Después las tecnologías que uses son solo un medio para recorrer ese camino, por lo menos en mi caso.

Foto: Nestor Barbitta

 ¿Sientes que fuiste autodidacta o tuviste algún “maestro”?

Tengo una gran dosis de autodidacta en materia formativa, también como comenté antes la universidad fue un actor importante en mi formación. Mi mayor influencia fue el que considero mi maestro, que era un gran maestro de maestros, Carlos Bosch. Un fotógrafo argentino gigante que falleció hace poco tiempo pero me enseñó muchísimo, diría que a él le debo sentirme artista. 

¿Cuáles han sido tus intereses a tratar a través de tus lentes?

Me atraen las temáticas vinculadas principalmente a los seres humanos y su relación con los espacios. Me doy cuenta después de mucho tiempo que por diferentes lugares vuelvo a lo mismo. Mis retratos tenían esa búsqueda, mis fotos de lugares abandonados y después mi obra de fotografía aérea también fue por ahí.

¿Con qué set cámara/lentes te sientes más a gusto? ¿tienes fetiches en lo técnico?

No se si un fetiche, pero la cámara que tengo como cámara principal durante su vida útil siempre tiende a ser mi cámara preferida entre las otras. Ahora para laburar uso principalmente una EOS R y me doy cuenta que me gusta tenerla en las manos. Creo que es el peso que suele tener una cámara profesional lo que me hace sentir cómodo.

¿De qué manera nacen tus obras? ¿Qué peso tiene lo estético en tu búsqueda? ¿Hay otros aspectos que te importan/que consideras relevantes en el momento de planificar y realizar un trabajo?

Algunas nacieron de ideas premeditadas y otras decantan. Mi obra de drone es una mezcla de esto, comenzó en una búsqueda que encontró camino y se desarrolló de una manera que me gustó. Muchas de esas fotos tuvieron mucha planificación, otras se dieron de casualidad. Lo estético en todo lo que hago es fundamental, a veces me condiciona pero es un condicionamiento que considero positivo porque también me lleva a explorar otras cosas.

¿Sigues encontrando diversión en lo que haces? ¿dónde?

Siempre encuentro diversión en el hacer, creo que el proceso me divierte o por lo menos busco que lo haga.

El fotógrafo generalmente, al contrario de los cineastas, trabaja en soledad ¿qué prefieres? ¿cómo te llevas trabajando en proyectos artísticos con otras personas?

No estoy convencido de esa afirmación, creo que alguna categoría de fotografía implica esa soledad pero no es inherente a la fotografía en su totalidad. Las veces que he experimentado trabajar con colegas en proyectos artísticos he tenido resultados que me gustaron mucho. Aquí en Berlín me ha estimulado más la idea y tengo proyectos conjuntos. 

Foto: Nestor Barbitta

¿Cuáles circunstancias crees que han marcado tu desarollo artístico? ¿Con cuáles de tus obras tienes más aprecio? 

Me parece que a producir obra llegué jugando, mi recorrido en la fotografía más documental y periodística me llevó a meterme en temas más sociales, de ahí fueron desprendiéndose algunas de mis obras. Cuando sentí realmente la densidad en lo que hacía, las capas, fue que empecé a hacer talleres de fotografía más artísticos. Los talleres son una gran fuente de estímulo y te pueden marcar en lo positivo o en lo negativo. Yo creo que tuve suerte.

¿En qué te encuentras trabajando hoy en día?

Estoy incursionando en nuevas tecnologías y probando algunas cosas de inteligencia artificial. Todavía está muy verde pero de alguna manera se cierra un círculo que me viene dando vueltas en la cabeza hace muchos años.

Foto: Nestor Barbitta

¿Qué proyectos tienes para este 2022?

Estoy preparando dos series pero son algo complejas de realizar a nivel producción y costos. En el borrador suenan muy lindas pero veré si puedo materializarlas.

Para contactarse con Nestor y ver mas sobre su trabajo

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