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Caro Pepe

A veces tomamos giros inesperados que cambian radicalmente nuestra vida. Caro comparte como pasó de su carrera en publicidad a artista de tiempo completo.

Words Manuel Soria
Images Alterfocus
Instagram @caropepe

En mis primeros recuerdos, estaba pintando. Mis padres no solo me apoyaron, también estimularon mi devoción por el arte.

Corría el año 1983, o quizás 1984, yo tenía 3 años, y me inscribieron en un taller de pintura, se llamaba “Taller Azul”. Cierro los ojos y puedo sentir el olor a témpera, veo los pinceles enormes, veo las mesas de madera manchadas con pintura de generaciones de chicos y chicas, veo los delantales azules.

En palabras de mi madre, yo en casa me aburría, así que además de la escuela, clases de computación, inglés y el taller, también me anotaron en una escuela de danzas. Bailé muchos años, me recibí de profesora y todo, pero no bailo más. Pintar, en cambio, sigo pintando, 40 años más tarde.

Caro Pepe en el estudio
Caro Pepe proceso de pintura

¿Qué te llevó a estudiar publicidad?

Siempre que miro para atrás en mi vida, todo tiene sentido.

Tenía 17 años, terminé el colegio y, como muchos en el interior del país, tenía que mudarme a Buenos Aires para ir a la universidad. Hasta ese momento nunca había pensado seriamente en estudiar arte. Sí, me gustaba pintar, bailar, actuar, la música… pero no era para mí una opción de carrera. Supongo que por mandato o por miedo al futuro incierto, nunca me lo planteé.

Obra de Caro Pepe

¿Cómo recuerdas tu paso profesional como publicista? ¿Qué papel jugaba en ese momento el arte para vos?

Mi paso como publicista lo recuerdo con alegría, honestamente. Es una carrera muy particular, se manejan grandes niveles de tensión, pero, al mismo tiempo, es sumamente dinámica, divertida y desafiante. Aprendí a trabajar en equipo, a pensar conceptualmente, a defender mis ideas y a tolerar la frustración.

El arte en ese momento era mi cable a tierra. Llegaba a mi casa después de jornadas eternas y me ponía a pintar. Era mi espacio de libertad absoluta, sin clientes, sin briefs, sin devoluciones.

¿Qué cosas de la publicidad tomaste para tu proceso creativo y tu propia estrategia como artista?

Detalle de obra

De la publicidad aprendí algo muy importante: tolerar el rechazo. Incontables son las ideas que terminaban en el tacho por las más diversas razones. Aprendí a no enamorarme ciegamente de una primera idea, a buscar diez caminos distintos para decir lo mismo y a tener disciplina de trabajo diario.

También me dio herramientas de comunicación visual: pensar en el espectador, la síntesis gráfica y el impacto conceptual.

¿Cómo pasaste de eso a incursionar en el arte?

La transición no fue fácil. Renunciar a la comodidad, a la estabilidad de una existencia asegurada genera mucho vértigo. Me dormía y me despertaba con la misma idea fija: ser artista.

“Ya era artista y de ahí, para adelante. Esta etapa de mi vida la llamo quemando las naves de a pedacitos.”

El proceso lo inicié en Argentina y lo seguí en Berlín. Berlín me abrazó con fuerza, me mostró el camino y me confirmó que el sueño era posible.

Estudio en Berlín

¿En ese salto de fe contaste con apoyo? ¿Qué recomendarías a personas en una situación similar?

En ese salto de fe, las alas me las dieron todos a mi alrededor. No recuerdo una sola persona que me haya dicho que no lo haga, ni la más mínima señal de duda de mis amigos o mi familia. Cada día que pasa en esta vida que siempre soñé, me siento profundamente agradecida por todos ellos.

Mi recomendación para los que están en una situación similar es esa: pidan ayuda cuando haga falta, busquen ese círculo de apoyo. El camino del arte independiente puede ser solitario a veces, pero cuando te rodeas de las personas correctas, todo es posible.

¿Por qué elegiste Berlín? ¿Cómo recuerdas esos primeros meses?

Arrancaba el 2012 y estaba atravesando un momento muy difícil en mi vida, me sentía en caída libre. Entonces surgió la idea de un viaje, primero por unos meses. Berlín fue una revelación absoluta.

Mural en proceso

Allí, desde el primer minuto, entré en un universo distinto, hasta el tiempo parecía pasar distinto. Fue una experiencia única, fue el puntapié inicial para entender que había un espacio real donde mi búsqueda artística tenía sentido y resonancia.

Creo recordar que hasta físicamente pude sentir cómo las piezas se iban acomodando a mi favor. No pensé en quedarme definitivamente, una vez que el viaje concluyó, volví a Buenos Aires y preparé la mudanza definitiva.

¿En tu caso particular tu rutina te rodeas de colegas latinxs?

Muchos de mis amigos y colegas son latinos pero también los tengo europeos, americanos, asiáticos. Berlín es extremadamente cosmopolita y la comunidad artística es muy abierta y colaborativa.

Desde tus primeros trabajos está la presencia central de mujeres ¿recuerdas cuándo hiciste la primera?

Pintura de Caro Pepe
Caro Pepe en acción

Recuerdo exactamente cuándo hice la primera mujer que se convertiría en mi lenguaje artístico. Era de madrugada en Buenos Aires, no podía dormir, agarré un cartón y dibujé un rostro femenino con una sola mirada, un solo ojo abierto al mundo y el otro cerrado hacia el interior.

Ese dibujo sintetizó todo lo que venía sintiendo: la dualidad entre cómo nos mostramos hacia afuera y lo que guardamos en nuestra intimidad emocional.

A lo largo de tus trabajos se ven períodos de mujeres de un ojo, una estética particular, alguna paleta específica… pero luego cambia ¿te cuesta cambiar? ¿Qué activa la necesidad de probar algo nuevo?

Sin duda, como mencioné anteriormente, las figuras femeninas son mi lenguaje artístico. Las mujeres como contenedoras del mensaje. La forma en que las represento va mutando con mis propios procesos internos.

Hubo un único momento en el que sentí que me arriesgaba y fue cuando empecé a pintar el segundo ojo a mis personajes. Lo llamativo de esto es que, lejos de ser un detalle menor, fue un cambio radical en mi diálogo con la obra.

Si nos animáramos a definir una temática basada en lo que vemos y cómo nombras a las obras hay un rotundo anclaje en las emociones, ¿has explorado otras temáticas?

Sí, claro, muchas veces salí del terreno exclusivo de la emocionalidad, de lo intimista, aunque debo reconocer que más a pedido que por voluntad propia. Mi motor creativo siempre es la emoción y la psique humana.

Mural en fachada - Casa 1
Mural gran formato

Tu trabajo se concentra en murales y cuadros ¿Qué características encuentras en cada uno de esos mundos? ¿Hay puntos en común?

Considero que son experiencias diametralmente distintas. En mi experiencia, el proceso creativo difiere de mural a lienzo, porque las condiciones son completamente diferentes.

En el muro estás expuesta al clima, al ruido de la calle, a la escala monumental y al diálogo constante con la gente que pasa y opina en tiempo real. En mi estudio, en cambio, las condiciones están dadas exclusivamente para la introspección. Estoy sola, en silencio, con mis materiales y mi lienzo.

No encuentro muchos puntos en común, sin embargo, disfruto cada minuto de ambas experiencias.

Lienzo en estudio
Mural en fachada - Casa 2

¿Utilizas otros tipos de soporte además de los mencionados? ¿Trabajas con NFT?

Sí, utilizo otros tipos de soporte, los últimos 2 o 3 años estuve incursionando en el arte digital y este año lancé un NFT en colaboración con otros artistas. Me interesa explorar nuevas formas de circulación del arte.

Particularmente el muralismo te ha permitido viajar por muchos lugares ¿ninguna otra ciudad te tentó a mudarte de Berlín?

Una de las grandes cosas que me ha dado el muralismo es justamente la posibilidad de viajar. No es el viaje convencional, los monumentos y postales, sino habitar los barrios, conocer a los vecinos, vivir la ciudad desde adentro.

Por mucho tiempo viajé liviana, sin demasiadas preocupaciones e incluso solo con el deseo de pintar porque sí, por pura diversión.

Hasta el día de hoy, ninguna ciudad me resultó más atractiva que Berlín para vivir, especialmente como artista. Aunque debo confesar que el invierno berlinés siempre pone a prueba mi amor por la ciudad.

Hace un par de años fuiste mamá ¿qué nos podrías compartir de tu experiencia maternando como migrante y con una vida tan viajera?

Hace tres años nació mi hijo. El amor de mi vida. Lo que me resulta más difícil de maternar en un país que no es el mío, es hacerlo lejos de la red familiar de origen. Pero al mismo tiempo, ser madre me enseñó a valorar el tiempo de otra manera y a enfocar mi energía artística con mucha más fuerza.

Caro Pepe retrato
Detalle de pincelada

¿Qué desafíos sientes que tienes de ahora en adelante?

Creo que el primer desafío fue balancear mi rol de madre con el de artista. Yo era muy desordenada con mis tiempos, pintaba hasta bien entrada la madrugada, me levantaba tarde. Mis tiempos eran míos y de nadie más. La maternidad me obligó a ser mucho más disciplinada.

Mi siguiente desafío será volver a pintar internacionalmente, retomar trabajos o invitaciones en otros países sin alterar demasiado la rutina de mi hijo.

Luego de todo este camino recorrido, ¿qué crees que es lo que te ha aportado dedicarte a tiempo completo como artista?

“Convertirme en artista a tiempo completo fue como cambiar de piel. El arte llenó un vacío que no sabía que tenía. Me devolvió a mi eje, nada más y nada menos.”

¿En qué estás trabajando en este momento y cómo viene tu 2023?

En este momento, tengo una serie de murales comisionados, una invitación a pintar en Polonia y paralelamente, estoy preparando obra nueva para una exposición individual. Para el 2023, ya tengo dos proyectos esperando, uno en Berlín y otro en Dresden.

Caro Pepe - Alterfocus